¿Qué tan pertinente es adaptar una obra literaria al cine?
La novela y su adaptación en el cine suele dejar un abismo y un sabor amargo a ambos lados. Ello se debe a una tergiversación que se da al plasmar en el cine, obras que por su contenido son polémicas. —Atentan contra la moral, la ética, la creencias, entre otras… —al ser fuera de su tiempo, y aun así ser un referente para pensar la sociedad en el transcurso del tiempo.
Anthony Burguess plasmó una obra con matices futuristas y planteamientos que reflejan sociedades en decadencia. Donde la violencia e incitación al odio, la muerte y desolación hacia la humanidad se hace más ferviente. Pero al mismo tiempo permite reflexionar y cogitar con un enfoque crítico los actos guerrerista. Sí, estamos hablando de “La naranja mecánica” obra que al ser llevada al cine, perdió la esencia de su mensaje, y en ello Stanley Kubrick tuvo la culpa por distorsionar la novela y convertirla en un bet seller del cine, a pesar de ser clasificada en el género que colindaba con un público adulto o con tendencia a triple X. veámoslo:
En EE.UU. se estrenó en 1971 y fue calificada como película X. Posteriormente, Kubrick cortó 30 segundos y se reestrenó en 1973, con calificación R. Es una de las dos únicas películas calificadas como X en su estreno original nominada al Oscar a mejor película. La otra fue Cowboy de medianoche. (Alberto E. Parra 30/06/2012).
Su éxito fue abismal, sin embargo catapultó la novela, es decir, ésta quedó rezagada a un segundo plano, su lectura es poco o nada solicitada. Se ha visto desvirtuada dado que la edición y su editor en los Estado Unidos, junto con el director y cineasta Kubrick se deleitaron y llenaron los bolsillos al sacar la obra sin el último capítulo. Pues éste es fundamental en la obra, da el giro de tuerca y, podríamos decir, de anagnórisis del Joven Alex.
Burgess tuvo que suprimir el capítulo veintiuno, solo en Norteamérica. De ahí que el film sobre la novela estuviera viciado. Al fin y al cabo, el cine busca y ama, en gran medida, la retribución monetaria, más no el arte en sí mismo. Veámoslo:
… Esos veintiún capítulos eran importantes para mí.
Pero no lo eran para mi editor de Nueva York. El libro que publicó sólo tenía veinte capítulos. Insistió en eliminar el veintiuno. Naturalmente, yo podía haberme opuesto y llevar mi libro a otra parte, pero se consideraba que él estaba siendo caritativo al aceptar mi trabajo y que cualquier otro editor de Nueva York o Boston rechazaría el manuscrito sin contemplaciones. (Burgess, 2002, p, 6).
Dentro del imaginario colectivo, en pleno siglo XXI, muchos pueden asimilar la idea de una adaptación de las obras al cine. Esto es de vieja data, sin embargo, llama la atención el enfoque que gira en torno a la falta de lectura, ésta genera y plantea el facilismo de abordar una creación literaria a través del cine. Es viable, pero debatible al perder la esencia que se pierde, en ocasiones, la imagen mental transmitida por un libro.
Fuentes:
Cosas que deberías saber sobre Naranja Mecánica. (2020, 7 de mayo). ABC. https://www.abc.es/play/cine/noticias/abci-cosas-deberias-saber-sobre-naranja-mecani-ca202005071729_notcia.html
Burgess, A. (1962). La naranja mecánica [PDF]. https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Burgess,%20Anthony%20-%20La%20naranja%20mecanica.pdf
